Peligros del anillado
El anillado puede presentar algún pequeño problema, especialmente cuando
los reproductores no poseen anilla, puesto que al observar que sus polluelos
lucen un cuerpo desconocido en su pata, intentarán liberarles de algo que para
ellos es extraño.
Al querer desanillarlos, suelen lanzarlos fuera del nido, con la consiguiente
riesgo de que mueran de frió e inanición. Para evitarlo recomendamos dos métodos:
a)- Anillar antes de empezar la cría a los reproductores que no lo estén,
con una anilla abierta de aluminio, para que se habitúen a la misma.
b)- Amortiguar el brillo de las anillas que se colocan a los pichones, con
barro u otro cualquier elemento inofensivo.
Insistimos en que el anillado debe efectuarse en el momento preciso en que el
pichón alcanza un desarrollo determinado, ya que si se efectúa antes de
tiempo, la anilla caerá de la pata y se extraviará y si por el contrario se
realiza el anillado demasiado tarde, la anilla no se deslizara por la articulación
del tarso, con el consiguiente riesgo de lesionar y dejar cojo para siempre al pájaro.
Una vieja costumbre, seguida por numerosos criadores de pájaros, es la de anillar precisamente el mismo día en que los pichones empiezan a depositar los excrementos en el borde del nido, lo que suele ocurrir sobre el sexto día de vida.
Cedido por aviario Garcia Yonte